Carpaccio de ternera con virutas de Gran Maddalena: elegancia italiana en un plato
Carpaccio de ternera con virutas de Gran Maddalena, rúcula fresca y aceite de oliva virgen extra — una entrada italiana refinada. La delicadeza de la carne cruda combina magníficamente con el sabor intenso y ligeramente desmenuzable del Gran Maddalena, realzado por un hilo de aceite de oliva virgen extra y unas gotas de limón.
Ingredientes (para 4 personas)
400 g de solomillo o cadera de ternera, cortado en lonchas muy finas
80 g de Gran Maddalena, en virutas suaves
80 g de rúcula fresca
4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra de calidad
Zumo de medio limón
Sal marina en copos al gusto
Pimienta negra recién molida al gusto
Unas cuantas alcaparras en sal, desaladas (opcional)
Preparación
1. Prepare la carne
Pida al carnicero que corte la carne de ternera en lonchas muy finas, o bien meta el trozo de carne en el congelador durante 20–30 minutos para que se endurezca y córtela con un cuchillo muy afilado. Coloque las lonchas en una fuente grande, superponiéndolas ligeramente.
2. Sazone la carne
Rocíe las lonchas con aceite de oliva virgen extra y zumo de limón. Añada una pizca de sal en escamas y pimienta negra recién molida. Deje reposar entre 3 y 5 minutos para que la carne absorba los sabores sin «cocerse» demasiado con el limón.
3. Añada la rúcula y complete con el Gran Maddalena
Distribuya la rúcula fresca en el centro o por toda la superficie. Con un pelador o un cuchillo afilado, corte virutas suaves e irregulares de Gran Maddalena. Distribúyalas uniformemente sobre el carpaccio. El queso debe estar a temperatura ambiente para que desprenda mejor su aroma y sabor.
4. Sirva inmediatamente
El carpaccio debe servirse inmediatamente, acompañado de pan casero tostado o palitos de pan artesanales.
¿Por qué elegir el Gran Maddalena?
El Gran Maddalena es un queso de pasta dura curada, de textura granulada pero no excesivamente quebradiza, con notas de frutos secos y mantequilla derretida. En virutas, aporta profundidad y carácter a los platos crudos sin enmascarar la delicadeza de la carne.
Consejo del chef
Para un toque aún más refinado, añada unas gotas de vinagre balsámico añejo o un chorrito de aceite de oliva virgen extra ligeramente afrutado.
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